En Semilla de Lima creemos que el cuidado de la piel puede transformarse en un ritual: un gesto de pausa, de conexión y de belleza simple.
Cada ritual tiene su propio significado y guía para acompañarte en tu día a día.

¿Cómo usar mi box ritual?

Antes de empezar ... algunas recomendaciones

Probá primero en una zona pequeña (test de sensibilidad).

Si estás embarazada o dando de lactar, evitá usar aceites esenciales.

Para piel con rosácea/sensible: preferí agua tibia–fría, presión muy suave y tiempos cortos.

Preparar tu espacio
Antes de comenzar, regalate unos minutos para crear tu propio altar.
Elegí un rincón tranquilo, apoyá tu box sobre una mesa limpia, encendé una vela o sahumerio, lo que te conecte en el momento presente.
Prepará tu infusión y dejá que el aroma te acompañe mientras todo va tomando tono.
Respirá profundo, dejá el teléfono a un lado y permití que cada objeto del ritual te invite a habitar la calma.
Colocate la vincha y elegí tu playlist favorito de música suave. y relajante.

Respiración Cerrá los ojos un instante.
Inhalá por la nariz contando hasta 4,
retené el aire por 2,
y exhalá suavemente por la boca contando hasta 6.

Repetí tres veces, imaginando que con cada exhalación tu piel y tu mente se alivianan.

Un respiro, un regreso a vos.

Bruma facial
Rociá suavemente tu rostro con la bruma.
Dejá que las gotas despierten tu piel y la preparen para recibir el masaje.
Siente la frescura pura en tu piel.

Aceite sensorial · Auto–masaje
Colocá unas gotas en la palma de tu mano, frotá suavemente y llevá ese calor a tu rostro.
Con movimientos lentos, dejá que el aceite nutra la piel y que tus manos descansen sobre ella como un abrazo.

Escaneá el QR del box para acceder a un masaje guiado, inspirado en las enseñanzas de mi profesora de masajes japoneses.
Un gesto heredado de la tradición, compartido para que tu piel y tu alma se sientan contenidas.

El ritual concluye donde empieza: en vos, en tu respiro.

Paso a paso:

Tomate un instante para agradecer: a tu piel, a tu respiro, al tiempo que elegiste regalarte.
Dejá que la calma de este ritual te acompañe en lo que queda del día.
Samay es volver a vos, siempre que lo necesites.